domingo, 3 de junio de 2007

... mi camino, mi meta...


A veces se hace difícil hablar, no por el hecho que no tengas nada que decir, si no porque tus palabras se hacen tan inconexas, que sólo tu las puedes interpretar de una manera coherente. El otro día, mantuve una charla al respecto de cómo esperamos que sean los demás y de cómo son.

Ciertamente, es un tema que forma parte de la percepción que todo ser humano tiene de la sociedad que le envuelve, de hecho, las personas son el punto de partida de todas nuestras manías, de todos nuestros miedos y por supuesto, de cómo nos comportamos. Pero claro, ¿cómo podemos ser felices en un mundo donde todo es visto a través de los ojos de los demás?, ¿cómo somos capaces de reaccionar ante estímulos que son fruto de vidas ajenas a la nuestra?

Una persona, me comentó no hace mucho, que no debemos culpar a los demás de situaciones donde nosotros sabemos que somos capaces de resolver. Ciertamente, si podemos elegir, elegiremos aquello que menos daño nos produzca o directamente, que menos trauma nos cause, si es que la felicidad es el resultado de tal cambio. Es algo difícil y de largo aprendizaje, el tener en cuenta que determinadas acciones que realicen los demás, no nos van a afectar y si es así, que en esa interacción, hemos de buscar el máximo común de los beneficios, para así asegurarnos que ese posible trauma sea el menor.

Pero es difícil, nuestra inteligencia emocional, quizás por no entrenada, aún espera echar la culpa a los otros en vez a nosotros mismos.

¿Cuántas veces no somos carnaza de nuestra propia desesperación? Cientos, miles, sólo porque es la reacción más natural, el dar la culpa a los demás de nuestro propio mal y en consecuencia de nuestra vida.

No es fácil integrar una idea de "voy a vivir por lo que me hace sentir feliz" si es que esa felicidad parece depender de terceros, pero, ¿porqué no nos damos cuenta de que las acciones de los demás son eso, acciones de los demás y no reacciones sobre nosotros mismos?

Ser humano representa sentir, saber de mal y bien, arañar la hipocresía propia y de nuestros congéneres, habilitar la posibilidad de querer y ser queridos, pero también la de dañar y ser dañados. Todo ello no es más que una necesidad de buscar aquello de lo cual no somos capaces de tener, todo y esperando que alguna vez se presente ante nosotros como aquel regalo navideño que colgaba de un árbol de plástico con esferas brillantes.

Y esperar de los demás se hace tan angustioso como esperar que uno mismo sea capaz de cambiar. Llevamos dentro una semilla que la propia vida va germinando, que a cada paso va regando de ilusiones, de fantasías, de promesas y desengaños, esa vida es la que nos toca vivir, la que suponemos nuestra y alarga su sombra para señalar un norte a seguir.

Si de algo hemos de reprochar, reprochemos nuestra idea de supervivientes en esta vida, quitemos la idea de "yo he vivido cosas malas y por eso..." dejemos a un lado el victimismo que nos engulle a cada segundo, a cada paso, a cada momento. Ser humano es ser persona, es ser único, intransferible, perfecto e imperfecto, orgulloso de poder vivir una vida donde las decisiones son de cada uno, donde la ilusión comienza como juguete y acaba en una forma de vivir, donde la felicidad se encoje y expande, solamente porque nosotros mismos sabemos que lo va a hacer.

Mi culpa es mía, mi sentir más aún, pero todo ello eso me hace sentir cada día que estoy más vivo que el día anterior.

Las copas sólo se llenan si el líquido se derrama sobre ellas y para eso el líquido tiene que existir.

Yo existo, he elegido que mi copa esté llena, como he elegido que quiero ser feliz.

No lo olvidéis amiguitos, vuestra copa se llena y se vacía sólo y exclusivamente porque vosotros lo habéis querido así.

lunes, 14 de mayo de 2007

... el poder ...

El otro día mantuve una interesante y cortita conversación en torno a uno de los temas que más agudiza el sentido del ser humano, la posición, el dinero, lo material, llamémosle el poder respecto a los demás.

Cierto es que si analizamos como afecta el poder sobre las personas, llegaremos a la conclusión ciertamente determinista, de que el poder es el ansia de algunos, el yugo de otros y el disfrute de muy pocos y que bajo este concepto, se esconden maniobras más o menos oscuras, en búsqueda de tan deseado trofeo.

En conjunto, dinero y poder no tienen porque ir unidos, pero uno puede representar la consecuencia de otro. Yo particularmente, siempre he sido alma capitalista por naturaleza, pero he mirado al poder como algo lejano, algo que navega en manos de "ves a saber quien" y que realmente, mientras no me afecte de manera singular, dejo en tales manos su uso y disfrute. Lo que si que es cierto, es que ese dinero, ese aumento de capital en las cuentas, sencillamente, cambia la estructura planteada por cada uno en esta vida.

Imaginemos que somos seres de lo más mundano, inmersos en una vida plácida, sencilla sin mayores o menores avatares, imaginemos por un lado, que de repente aparece ante nosotros una notable cantidad de dinero para nuestro disfrute, para nuestra diversión. Claro está, que lo primero será conocer qué es eso del dinero, que nuevas sensaciones nos puede aportar y como vamos a vivirlas. Pero involuntariamente, nuestro poder adquisitivo implica una nueva manera de pensar, de estructurar nuestra vida, de conocer nueva gente, de adquirir nuevos hábitos y al final, de detectar, inevitablemente, ese cambio en nuestras vidas.

Así que cierto es que el poder, cambia la voluntad de las personas, su visión, su naturaleza, a veces hasta su virtud y posiblemente su ética y moral.

Lo bueno y malo de todo, se difumina en la necesidad de cada uno de afrontar ese poder de una manera adecuada a su presente, a su pasado y a su futuro, y todo ello enmarcado en algo que cuesta entender, pero que se fragua en la vida de cada uno: pase lo que pase, somos todos iguales, nacidos de lo mismo, viviendo en el mismo entorno, para morir de la misma manera, SOLOS...

lunes, 7 de mayo de 2007

... el lujo de la espera ...


¿Alguna vez habéis tenido la sensación de que no sabéis qué estáis esperando? Bueno, es una sensación un tanto inquietante, desde el momento en que se desconoce el resultado de tal espera. Yo diría que, en cierto modo, todos estamos esperando algo en este mundo, algo que si bien no se sabe si será beneficioso, está ahí, como parte de nosotros mismos, como una especie de esperanza oculta que vive para perpetuar el camino que hemos trazado.

De estas esperas, se traduce un afán inquietante por decidir cuanto antes mejor, el desenlace. Existen personas que viven inmersas en ese desenlace, sin saber que quizás, su ilusión es eso, pura, un estado que alberga un largo trecho de esperanza, pero al final concluye en un minuto de desengaño.

¿Conocéis esta sensación? Seguro que si, cuantas veces habéis apostado por algo, un trabajo, una situación,... y habéis depositado el 100% de vosotros, asegurando lo mejor, permitiendo incluso cambios en vosotros mismos que permitan que ese desenlace se decante totalmente hacia vuestro lado.

Cuantas veces os habéis perfumado en lo mejor de vosotros mismos, con el fin de hacer ver que sois la mejor de las opciones para esa decisión... ¿cuántas? Muchas seguro, no hace falta que las contéis, las creo. Pero claro, ¿de qué depende todo eso? ¿Depende de que encarriléis todo hacia una mejora en vosotros mismos? ¿Depende de ofrecer ventajas al cambio? ¿Depende de forzar el propio cambio? Sencillamente, no, no porque no depende de nada más que de que el cambio acepte, de que el cambio se crea que este se puede efectuar y por supuesto, de que aquello por lo que el cambio está en negociación, esté totalmente entregado a realizar dicho cambio. Es por esto, amiguitos, que es totalmente lícito en que penséis que vosotros mismos sois partícipes de mejorar en vuestras propias vidas.

Nadie mejora si no es por algo ni para algo. Lo cierto es que en muchas ocasiones necesitamos cambiar, o que nos ayuden a cambiar, pero en ese momento, hace falta un ejercicio de egoísmo supino para entender que la felicidad es el camino de uno mismo en su vida, que no existe supuestas felicidades programadas por los demás ni estados pasajeros donde hay que tomar decisiones que reportarán una enmascarada felicidad.

La lucha empieza en uno mismo y termina para uno mismo, y si bien personas o cosas os ayudarán o entorpecerán el camino, aprended a dar paso a paso, momento a momento, aspirad, mirad, llorad i sentid todo lo bueno y malo a lo largo de vuestro camino.

Que la vida es corta y las sensaciones muy intensas...

martes, 1 de mayo de 2007

... desde mi balcón ...


Desde aquel balcón, desde aquel minúsculo balcón, se mostraba a un mundo de pensamientos.

No era la primera vez que su tristeza compartía tiempo y espacio, concentrado, pasivo y ahuyentado de todo aquello que antes había considerado como parte de su vida. Señalando con la mirada, cientos de coches pasar, miles de personas deambular, discerniendo sobre qué es lo que podía resolver, qué podía corregir...

Desde aquel minúsculo balcón, la sombra de su realidad se hacía cada vez más evidente. No existía el tiempo, si bien la noche y el día formaban parte de su misma compañía, una pintura que cubría una percepción menos inquieta de lo que su mente asumía como la realidad de la vida; pinceladas de color sobre sus ojos, para descubrir que aún cuando las cosas no van bien, las vidas de los otros permanecen ahí, surcadas por la flecha imparable del tiempo.

A cada calada de aquel cigarro, su respiración se hacía más y más compleja, es como si no denotase la verdad de que no puede ser lo que no es, de que todo está hecho de la misma tela de conformismo y evasión, de que las almas errantes de los que no profieren sus sentimientos, esconden la fuerza del "...a partir de hoy todo cambiará..."

¡No es esa una verdad! Eso no es más que una búsqueda por la puerta de atrás a algo que no abre una puerta al destino.

No conocía el nombre del futuro, no sabía de su forma, ni de su aspecto; intentaba dibujarlo en su mente como lo hacen los niños sobre papel y con muchos colores, pero cada vez esa forma era más compleja, más lineal, más terrible... Mirando a sus manos, descubrió que estaban tan vacías como solas, que sus pies permanecían tan inmóviles como aquella cornisa de la cual sus ojos describían hacia su mente y era entonces cuando esa sensación le hacía darse cuenta de que los coches no se movían, que las gentes no aparecían, que el día y la noche no hacían acto de presencia.

Fue entonces cuando comprendió que su soledad era fruto de su necesidad de estar sólo, que ese pequeño balcón era la proyección de su búsqueda, de su ventana particular hacia lo que no tenía, hacia lo que necesitaba, pero sobretodo, hacia lo que realmente dañaba su alma, su mente y su cuerpo. Fue entonces cuando descubrió que nada había tan oscuro como él mismo.

Y en ese momento, miró a sus manos y vio que el tiempo le había consumido, que su vida ya no necesitaba buscar una realidad que nunca se presentaría, una negación que nunca surgiría, una proyección sobre ese balcón que no reflejaba más que un ser atormentado por su presente, pero sin conocimiento de su futuro.

En ese preciso instante, sus pies se movieron de ese balcón y sus ojos, lentamente, se alejaron de una visión lejana de una realidad que siempre había captado desde su propia mente. Su cigarro se apagó y aspiró la realidad de todo lo nuevo, la esencia de una vida desconocida, algo que bifurcaba una nueva teoría que su mente se apresuraba a entender.

Poco a poco logró salir de ese balcón y entrar en su casa, entrar en lo suyo sin más. La ayuda de su voluntad le describió un nuevo camino, una nueva senda hacia ese futuro del que se negaba a discernir. Su espejo volvió a hablar entonces. "...ese soy yo ahora, no se si quiero seguir siendo así..." Palabras que se clavaban en una mente hermética, palabras que picoteaban una realidad cerrada a cien llaves pero que como todo, nunca pudo ser seguro. Y allí postrado hacia una forma de realidad creada por él, se dio cuenta de que había fracasado, que todo había sido una ilusión creada por él y para él.

El dolor fue tal, que sólo sus ojos pudieron recrear la necesidad de sentir. Allí, desnudo frente a su verdad, nació un nuevo espíritu, una nueva alma, un nuevo yo, que se preguntaba constantemente "...ese soy yo ahora, no se si quiero seguir siendo así...", momento tras momento, pregunta tras pregunta, reproche tras reproche.

Sus manos se cerraron tan fuerte que todo el dolor se concentró en ellas, ese poder que nunca antes se puede sentir, salvo que tu alma esté rota; se unió entre sus dedos para no desear nada, para no ahuyentar ningún fantasma que asustase a su razón. No esperaba más que sentir y sentir tan fuerte como pudiera.

Allí fue cuando se dio cuenta de que lo que le faltaba, lo que había rechazado antaño, era lo más bonito y sencillo que le había pasado, que su realidad nunca había sido tan clara como precisa y que ese infinito burlón que desde ese pequeño balcón filmaba su existencia, no era más que una película cuyo guionista era una alma atormentada.

Vestido, salió a descubrir su nueva realidad, dejando atrás una idea que se había condensado en el espacio de su razón... "desde la otra calle, ¡qué pequeño se ve mi balcón!"

viernes, 20 de abril de 2007

... a veces una canción vale más que mil palabras ...



Hoy me limito a dejar presente la letra de una de mis canciones favoritas. Creo que expresa tanto que merece contemplarla pausadamente. Espero que os guste tanto como a mi


There'll be times

When my crimes

Will seem almost unforgivable

I give in to sin

Because you have to make this life livable

But when you think I've had enough

From your sea of love

I´ll take more than another river-full

And I´ll make it all worthwhile

I´ll make your heart smile

Strange love

Strange highs and strange lows

Strange love

That´s how my love goes

Strange love

Will you give it to me

Will you take the pain

I will give it to you

Again and again

And will you return it

There´ll be days

When I´ll stray

I may appear to be

Constantly out of reach

I give in to sin

Because I like to practice what I preach

I´m not trying to say

I´ll have it all my way

I´m always willing to learn

When you´ve got something to teach

And I´ll make it all worthwhile

I´ll make your heart smile

Pain will you return it

I´ll say it again -- pain

Pain will you return it

I won´t say it again

Strange love

Strange highs and strange lows

Strange love

That´s how my love goes

Strange love

Will you give it to me

I give in

Again and again

I give in

will you give it to me

I give in

I´ll say it again

I give in

I give in

Again and again

I give in

That´s how my love goes

I give in

I´ll say it again

I give in

jueves, 12 de abril de 2007

... la dificultad del entendimiento ...



Yo siempre he sido un abusador en el intento de entender las cosas, creo que en algunas ocasiones me ha reportado más mal que bien el plantear el por qué de todo y de cómo es justificable ante mis ojos.


Pero lo cierto es que el ejercicio de entender que es lo que pasa, es una especie de coraza hacia la realidad que nos envuelve, que en ocasiones por lo desmesurado de su crueldad, se clava más en el corazón que en la razón, jugando con los sentimientos y en consecuencia con la proyección de una realidad vaga.


Soy consciente de que entender a los demás, permite alojar una riqueza interesante, por más que visionar los aspectos y formas de ver las cosas de cada uno, ayudan a entender las de uno mismo, pero, ¿hasta cuanto debemos ser tolerantes a entender visiones ajenas a la nuestra?


Dado que la vida son opiniones y estados de ánimo, no queda la menor duda que si somos intolerantes nunca lograremos conectar nuestra realidad con la del vecino, nos centraremos en reconocer nuestra verdad como propia, nuestra capacidad como exquisita y nuestro talento como el ideal para afrontar la vida que nos ocupa. Y esto aparece la necesidad que determinados individuos sostienen de hacernos creer su voluntad, no cómo la mejor, sino como una razonable circunstancia frente a nuestra propia opinión que se puede colar dando origen a polémicas.


Tratar de convencer no es el camino, como tampoco lo es el tratar de persuadir o el tratar de involucrar a los demás en situaciones que uno mismo se ha generado. En este aspecto, la vida pone a cada uno en su lugar, si aquel que intenta proclamar su realidad como la más feliz, interfiere en la realidad de los otros, escanciando sus realidades, introduciendo una nueva cadena de valores que quizás, sólo hacen que crear ruido interno y poco más.


Yo soy partícipe de entender siempre a los demás, pero siempre y cuando los demás entiendan que es lo que yo entiendo de ellos y así, generar los dos un VERDADERO juicio de valor sobre la realidad de lo que se está planteando.


Ahogar las penas en descubrir que tu verdad no es del todo cierta no es suficiente si no procedemos a generar el momento de crisis que desencadenará en una nueva percepción de esa verdad.


Volvamos a la frase que más me gusta y de la que están hechas mis camisetas:


"...seamos consecuentes con lo que tenemos y con lo que queremos tener..."

martes, 3 de abril de 2007

... ser o no ser falso, he aquí el dilema ...


Ultimamente, me estoy dando cuenta en mi trabajo que determinado tipo de gente que hasta el momento parecían del todo afables, encantadores y correctos, están mutando hacia una especie de seres extraños.


Al principio suponía que de igual manera que todos tenemos un dia extraño o digamos malo, ellos lo extendían a algunos dias o semanas o meses. Pero el motivo de mi autoengaño ascendía a lugares más insospechados, tales seres se comportaban de esta manera porque les convenía.


Claro, a ver, estamos aposentando nuestras posaderas en un trabajo que, realmente, nos reporta dinero, reconocimiento (interno, no social) ventajas comparativas y por supuesto, un aumento sustancial del ego propio, ergo consecuencia de suponernos superiores a aquellos que pululan por el piso inferior a nuestros pies.


La lástima de todo ello radica en que, a mucho suponer, tales seres a poco más podrán aspirar que a pisotear día tras día, año tras año la misma alfombra.

Yo no espero transformar mi forma de ser por el hecho de cambiar una escalera por otra dentro de un edificio, ni tampoco aspiro a dominar las mentes humanas que dispongan a mi cargo, con el fin de conseguir mis objetivos, tampoco se me pasaría por la mente convertirme en un ser arrogante, despreciable, falso, hipócrita y desmesurado, simplemente, porque no va conmigo, porque no responde a una necesidad que en este instante disponga y que sinceramente dudo que consiga entenderla y por tanto hacerla mia.


El problema de todo esto es que somos seres humanos, divinos por convicción y humanos por naturaleza, sabemos de nuestras limitaciones y tenemos miedo a ello, por tanto todo lo que hagamos será supervalorado por nosotros mismos, como creadores de algo fuera de lo normal, no teniendo en cuenta que todos somos capaces de hacer lo que todos hacen sin ninguna limitación. Si a ustedes desde chinorris les enseñan a manejar una nave espacial, probablemente a los 25 años estarán viajando a marte, cosa que un astronauta con casi 40 se está preparando.


Así pues, si hay que ser falsos, dudemos de nosotros mismos, al menos para contemplar previamente las decisiones que vamos a tomar.

martes, 27 de marzo de 2007

... ¿quién juega con quién?..


Dentro de la contemplación de esos pensamientos filosóficos-morales, que cada uno de nosotros tenemos de tanto en cuando, me encontré el otro día diseccionando ciertos aspectos relacionados con la vida. La idea me sobrevino, después de meditar sobre como la vida juega con nosotros en innumerables ocasiones, no se bien si para enfrentarnos a una realidad tan tangible como absurda, la de "hemos venido aquí a vivir y no a vivirla".

Bien, no se yo si la vida es vivir o vivirla, quizás porque a veces, me niego a pensar que no puedo vivir (como algo personal por supuesto) y que es muy triste justificar la necesidad de creer que esto es como las escaleras mecánicas de un gran centro comercial, en línea recta y pasando por pisos.

También es una especie de engaño el entender que somos imitadores de una hipotética felicidad, que esta es el fruto de nuestros logros y glorias, no. La idea de no entender que determinadas sensaciones como el amor, el miedo, la pasión, la risa u otras, son respuestas a estímulos humanos, situaciones del todo físicas, pero que disponen de gran poder en el control de nuestras voluntades, hacen que sean meros planificadores del presente y que por supuesto, repercuten en el pasado y en nuestro futuro.

Por todo ello, es momento de entender que la vida es una percepción, que nuestra interacción hacia ella es mera representación de nuestros logros y miserias y por tanto, que hacemos en ella lo que nuestra voluntad proyecta. La suerte y la mala suerte no confluyen si no les ordenamos que aparezcan, por ello, el futuro se plantea en presente bajo una orden nuestra, un chasquido de dedos que determine que vamos o cómo vamos a hacer.

Somos ayudantes de una idea que desde que nacemos emerge con fuerza, vivir, sobrevivir y ser felices. Pero no obviemos que ser felices sólo depende de cómo percibamos tal felicidad y de cuan exigentes somos con ella.

miércoles, 14 de marzo de 2007

... reflexiones sobre lo humano y lo divino ...


Dentro de esas reflexiones sobre lo humano y lo divino, se me antojó ayer de reflexionar sobre cómo nos tomamos la vida. Sí, parece ya un tema más que digerido en todos sus ámbitos, pero siempre posee matices particulares, que hacen fijarse en cómo nos gusta complicarnos la existencia y en que grado nos arrastramos en busca de una “hipotética” felicidad.

Claro, es muy injusto hablar de las vidas de los otros sin sentenciar la propia, bueno, no dudéis que también una de las futuras entradas irá dedicada a mi patetismo. Pero para empezar, me gustaría hablar de la facilidad que tiene el ser humano para engañarse. Yo soy un gran forofo de aquello que algunos pensadores del bienestar humano llaman “autoengaño”. Cierto, lo soy sólo por lo que el término comprime al máximo una idea genial y es la de vivir en algo o por algo que sólo es cierto a los ojos de uno mismo y no bajo los de los demás y por continuidad los propios de la sociedad.

Todos conocemos vidas donde el autoengaño es el velo que las envuelve, todos hemos incluso sufrido en nuestras propias carnes, el efecto de este autoengaño, y lo peor de todo, no hemos podido hacer absolutamente nada.

Y es que el autoengaño nace de la propia razón como dogma tan profundo, que ni corazón, como decapante racional, puede ejercer efecto sobre él. Eso me preocupa, porque claro, tu posees tu autoengaño, vas haciendo tu vida, vas consiguiendo tus objetivos en base a ese autoengaño (ni que decir tiene que todo lo que existe a tu alrededor no tiene sentido alguno) y bueno, vas haciendo hasta el momento en el que miras y dices: “…madre de Dios, ciertamente he estado engañad@ durante todo este tiempo,…, he perdido el tiempo…”. Bueno, esta es una frase entre muchas tantas del perdedor del autoengaño.

Lo malo del autoengaño es que tiene cierto componente de autodestrucción, es como si “un infierno apareciera a nuestros pies”, sólo por el hecho de que estamos tan concentrados en efectuar nuestros objetivos, que cuando no se consiguen o no de la manera que deseamos, el dolor se hace evidente, porque esa lucha no ha servido de nada.

Por otra parte, aunque los resultados del autoengaño son desastrosos, yo soy partícipe de que en ciertas ocasiones, son efectivos. Uno de estos casos son las CURAS DE HUMILDAD, cierto, es algo que no logro entender: ¿cómo puede alguien llegar a constituirse en su vida en alguien que no es o que no puede ser? Porque seamos sinceros, quien es válido lo es, pero quien no puede serlo, bajo ningún medio o circunstancia, ¿por qué maniáticamente insiste en querer serlo?

Señores: que la humildad, es otro camino para conseguir cosas. Señores: que vivimos en un mundo donde a la gente se la cataloga, donde al menos, hay que esconder esa faceta ególatra y demostrarla en casa y nunca en trabajos, sociedades y/o amigos. Señores: que quien se comporta de esa manera, es un auténtico cutre de la vida.

Por favor, háganlo por mí, miéntanme, sean falsos conmigo pero humildes. Ya su familias cargaran con sus falsos egos ingleses (que aunque por relación genética deben de ser los que les aguanten) y no den esas patéticas imágenes, las cuales, en muchos casos, son reídas a sus espaldas. Entiendan que lo que ustedes hacen no es lo mejor, ya que muchas personas ya lo hacen y posiblemente de una manera mucho más eficiente. Busquen en sus bolsillos y sepan que el poseer más o menos no representa ser mejor o peor persona, sólo una pequeña anotación en su éxito profesional. Añadan al cóctel de la vida, un gusto más, el ser personas, porque ser persona es entenderse a uno mismo, de la misma manera que entendemos a los demás. Y por supuesto, nunca supongan que sus vidas son tan interesantes que su deber es vomitarlas hacia su entorno, no, porque pueden llevarse la sorpresa de que hayan mucho más excitantes y divertidas.

Háganme feliz.

Gracias.

lunes, 19 de febrero de 2007

... la alfombra de la vida (II) ...



... Los años pasan y los recuerdos embutidos en su caja de Pandora, dejan la mente a la expectativa de comparar, siempre comparar, lo nuevo con lo antiguo. Toda su razón juega con sus sentidos, como si buscara una razón de entender lo que le está pasando, siempre con dudas, siempre aletargado en una tristeza implacable, recogida en si mismo, encerrada y sola.

Las dudas le asaltaban cada vez que esos recuerdos efímeros le atormentaban. "¿Juegas conmigo, triste alma?", siempre la misma respuesta, "Juego mientras me dejes jugar". Claro está, quién no deja que jueguen con él si las cartas ya no tienen figura. Quién no desespera en cerrar la partida si la baraja nunca termina. Cada vez más monótono, cada vez más intenso y desesperante, ese aire azulado que niebla la razón de su mente y se apodera de sus ojos en un mar de terrible soledad.

Quizás si hubiera cedido a decidir sobre si mismo, quizás si todo ese ímpetu de satisfacer no siendo satisfecho, quizás si su NO se hubiese oído, más allá del espacio entre sus labios y sus oídos, quizás en ese momento, su verdad hubiera aparecido... Pero todo ello, ¿para qué?, dado que su destino es ser así, esquivo a no dar motivos para cambiar, a deshacer su vida con cualquier pretexto que dañe su alma, su corazón y a ser posible, mantener la dieta de su tristeza para que esta no desfallezca en ese dolor eterno.

El viaje en el tiempo no cesa, navega y navega entre los límites de sus recuerdos, surca el camino de su idealidad, para extraer, todo lo bueno que nunca fui. Ese poquito ego que le queda y que le permite continuar golpeando su límite de credulidad, no se, todo ello es simplemente una espera a una eterna puerta de cerrojo roto.

No busques más, por favor, no eternices la realidad de lo que pasa en bocados de esperanza, si esta, no se vuelca hacia el lado de la mantequilla. No añadas más muescas a la pared de tu vida, si realmente no sabes cuando vas a salir de tu propia cárcel. Déjalo ya, busca en ti, qué es lo que realmente deseas. Ayúdate, no te mientas ...

martes, 13 de febrero de 2007

... sentirse en otro mundo ...


A veces a uno le sobreviene esa sensación del qué hago yo aquí. No les ha pasado a veces que de repente, sin comerlo ni beberlo, aparecen involucrados en situaciones, hasta en aventuras, dónde se desconoce totalmente el porqué de tal situación.

Yo creo que soy un poco proclive a tal estado, cierto es porque yo también tengo una tendencia a atraerme a mi mismo a tales situaciones, bajo mi condición de freaky. Hecho que también, quiero decir que no me desagrada mucho.

Y la verdad es que, desde pequeñito esta tendencia se ha hecho evidente, desde liarla con algún comentario a alguien, pasando por circunstancias más embarazosas, siempre he tenido esa conciencia de "... como no estés controlado, la vas a liar ..." y vaya si ha pasado veces.

Con todo esto, quiero decir, que a veces, la conducta humana, no sólo es de comportarse o no comportarse en su entorno, de ser a veces libre y otras preso de su propia condición, sino que en determinadas circunstancias es como si esa teoría del "Chaos" apareciera sin más recelo que aliviar un poco a nuestra conciencia, para desligarla de la realidad y decir "bueno, tu no tienes la culpa de lo que te pasa, es más bien un azar que, cual angelito de otoño, ha pasado".

Bien, eso es algo incontrolable y por serlo, hace sentir esa sensación de riesgo, mezcla de adrenalina y descontrol, no se, quizás a veces pretendemos estas situaciones, en la medida en que es una válvula de escape.

Miren en sus currículos, evalúen las veces que han quedado en ridículo y digan conmigo: "jo, anda que no me reí..."

lunes, 5 de febrero de 2007

... el poder de la imagen ...

En el año 1974, un cineasta, de nombre Sergio Del Monte, inicia su primera y última película. Del Monte, era un personaje extraño, fascinado por la luz y su poder. Intentaba crear una obra que ofreciera la realidad de lo que se esconde detrás del cine. Comenzó su rodaje y al tercer dia del mismo, apareció extrañamente muerto. A partir de ahí se suceden multitud de acontecimientos. Los pocos minutos del film, son visionados por su productor y el realizador, apareciéndoles a los dos, pocos meses mas tarde, un tumor cerebral...

Lo que queda del film desaparece, nadie consigue encontrarlo. La obra se llamó "Ataudes de luz" y dicen que tiene la capacidad con su luz, de perturbar la conciencia humana, hasta tal punto que agrede físicamente.

Puede ser una leyenda urbana, de hecho un director catalán, Nacho Cerdà, comenzó otro proyecto donde pretendía un reportaje sobre la vida de este director maldito. Sólo se conocen 3 minutos de este reportaje que fue visionado en el certamen de Cine Fantástico de Sitges y como como su autor, este decidió no continuar...

Todo esto me hace reflexionar sobre el verdadero poder de las imágenes. Parece curioso pero en la actualidad es precisamente el sentido que mejor tenemos adiestrado, aquel que primero nos ofrece la llave de la elección, de la ejecución, del deseo, de la fuerza... Ciertamente, hasta tal punto que en algunos casos es peligroso, recordemos gente suicidada imitando a superman o asesinos que en posesión de sus heroes imparten su justicia. Es lógico respaldarse de la imagen como medio en la satisfacción personal, pero también es cierto que no se debe abusar de este sentido como resolutor de todo aquello y que a veces la elección de la imagen, aunque bonita e impresionante, con el tiempo se puede convertir en una arma punzante de acción lenta y letal.


Por si acaso, intentaré hacer uso del e-mule para encontrar esos 3 minutos de gloria...

viernes, 26 de enero de 2007

... la alfombra de la vida ...



... La primera idea que le venía a la cabeza, cada vez que regresaba a Barcelona, era la sutilidad de su aire. El olor era el detonante para que su mente, navegara en busca de recuerdos breves y concisos. Tampoco antes se había aventurado a entender porqué siempre volvía allí, qué era el lastre invisible pero poderoso que le atraía, vez tras vez, a aquella ciudad mediterránea.

Lo cierto es que bajo su pesar, la vuelta siempre era un reconocimiento a que no podía estar sin ella, pero tampoco con ella. Cierto, Barcelona no era el problema, Barcelona era otro de los iconos que la representaba.

Siempre le quedaba su apartamento. Era minúsculo, ridículo, pero a su entrada el templo de los recuerdos lo hacía inmenso, tan grande como vacío, tan frío que de sus paredes el blanco se tornaba de un color impronunciable. Allí yacía, no melancólico, no, porque su melancolía tiempo a, había dejado paso a su pasividad. La idea de volver era una puja entre él y sus recuerdos, una lucha casi interna entre qué es lo que debía y qué es lo que quería hacer.

Todo ello se agrandaba con la idea de no volver a encontrarla, cierto, ¿quién podía asegurarle que vuelta tras vuelta, su pasado iba a ser imperturbable? Pero bueno, él siempre había jugado con su suerte, era un tipo de aquellos que las apuestas se extendían a un orgullo casi enfermizo, siempre en una mesa con tapete rojo, él tranquilo, su ego al otro lado moviendo las cartas de su destino, lentamente, ojo contra ojo, risa contra desesperación, y cada movimiento un reproche, a cada guiño una negación, a cada suspiro una partida...

Tumbado en aquel sofá corroído por el tiempo y el polvo, el techo era el ejercicio de contemplación, la lámpara jugando contra la gravedad ya no osaba encenderse, muerta como él, almas en pena degustando el manjar del tiempo en sus materias. Nadie distinguía ya a nadie, la noche en ese apartamento se hacía más evidente y por evidente, el hombre y su soledad impasiva, degustan la amargura de su sentimiento.

¿Qué esperas volviendo?, ¿qué buscas en la vuelta?, ¿qué deseas que ya no haya pasado? Esas preguntas esperaban respuestas en su mente, arañazos que perduran y no cicatrizan, tan pesadas esas preguntas son, que sepultan a su ego para casi no existir y así llamar a su autocompasión. Y es que cuando aparece, no queda mas que sentarla a su lado, mirarla como te habla y entenderla, si, entenderla, no queda más, sólo por el hecho de que no hay más en ese momento; y cada vez que la entiendes, aumenta tu dolor. Él ya la había entendido tanto, que deseaba que apareciera, quizás en un acto de sadomasoquismo, ella se presentaba y a palabra que profería su corazón sentía la aguja que se clavaba. Era obvio que su mente ya no necesitaba ayuda de su razón, aquí, en el reino de los sentidos y sentimientos, sólo los más sabios tienen acceso, y él, era espectador tangible de todo aquello que pasaba...

martes, 23 de enero de 2007

...las canciones cuando estoy malo...


Dado que esta semana estoy de baja médica en casita, por unas traicioneras anginas invernales, dejando a un lado los momentos de incontinencia febril, donde lo único que apetece es cerrar los ojos y abandonarse en algún sueño surealista, mientras el sudor frio hace acto de presencia, aparecen una serie de pensamientos que suelen ser habituales en estos estados.

Uno de ellos es intentar recordar la última vez que nos abatió la enfermedad, sólo por el hecho de detectar si ahora lo estás pasando peor que en la anterior ocasión. Otro es pensar que bien te lo vas a pasar una semanita sin ir a currar, aún a costa del lamentable estado en el que estás sumido, pero la preferida mia, ay, la preferida mia es recordar situaciones que se hacen presentes en momentos de enfermedad (o por lo menos cuando yo las he tenido). Uno de ellos tiene que ver con la música.

Porque recuerdo esos momentos con transistor al pie de mi cama, sintonizando emisoras de música para hacer más apetecible el agotador paso del tiempo. Y eso me hace mostrarme nostálgico si. Por ejemplo, aquí os aporto una joya incalculable:





Este grupo se llamaba COLLAGE y podeis ver que aparecieron en el programa 300 millones, un programa de culto en su momento. La canción me trae recuerdos porque mi tio tenía un Renault 5 TL (el mas cutre de la gama) con el primer radiocassete que recuerdo haber visto, y esta canción fue chorizada por mi, para escucharla en mi casa, con tan mala fortuna que a la mañana siquiente aparecí enfermo con anginas. ¿Alguna maldición? No lo se, lo cierto es que tampoco se porqué me gusta, es ñoña, pero bueno tiene su morbo.

Otra canción es la siguiente:





Esta canción tiene una explicación un tanto paranormal, porque recuerdo de estar enfermo en casa y en aquellos entonces, mi padre tenía un tocadiscos con autodisco (mecanismo que iba deslizando los discos sobre el giratorio). Estando yo en mi cama de repente empiezo a oirla. Todo pensando de que se trataba de mi madre, esperé pero al no oir a nadie y la canción continuar, decidí levantarme. Descubrí que estaba solo en casa y allí yo, pensando que pasaba, buscando una explicación racional y la canción de Gianni Bella sonando, poco más que misterioso por no decir terrorífico.

En fin, supongo que ustedes, amigos lectores, tienen sus canciones de enfermitos, es normal, todos hemos pasado alguna vez por ello, lo bueno de esto es que no se sabe muy bien porque, quedan almacenadas en alguna parte de tu subconsciente para brotar en algún momento y recordar ese instante. ¡Menuda máquina que es nuestro cuerpo!

lunes, 15 de enero de 2007

... textos pasados ...


Hoy he estado en el trabajo haciendo limpieza de papeles. Tenía una gran caja que aún no había abierto desde que hicimos el cambio de oficinas y he revisado todo lo que había para tirar a la basura lo que no era imprescindible. He encontrado una caja de discos de 3 1/2" y revisándolos he encontrado una antigua carta (creo que era del año 2.002) donde transcribo un pequeño fragmento:

"La estancia se hacía cada vez más corta y oscura. La idea de permanecer retenido, a fuerza de mi estado de ánimo, parecía angustiarme a cada paso del tic-tac que el enorme reloj de pared profería sin cesar.

Al otro lado de las paredes, la noche parecía aproximarse inexorablemente a razón de un invierno de los más extraños que recuerde.

¿Qué hacer? ¿Qué descubrir? ¿En qué pensar? Ya ni la pantalla de un televisor corroído por el cambio de canal hacía mella en mi paso conceptual del tiempo.

Y me sentía tan triste, me sentía tan cerrado en todo, la necesidad se transformaba en sufrimiento por momentos y esa angustia comenzaba a doblegarse en dolor.

Notar esa sensación de abandono, como si de una calle abarrotada de oscuridad, sin luz al final se tratara, ello hacía que la mente navegara a velocidades increíbles…"

La verdad me ha sorprendido encontrar este texto y más aún no recordar de la negatividad del mismo. Ciertamente te das cuenta de cómo la vida va evolucionando en relación a la forma de ver las cosas, de cómo lo que te va pasando condiciona tu estado de ánimo, tu percepción de la vida y sobretodo lo capaz que puedes llegar a ser de hundirte en tu propia miseria. Pero también es cierto que es inevitable, desde el momento en que somos seres humanos y disponemos de sentimientos.

Por otro lado también me ha alegrado contemplar la vida que dispongo actualmente, lo bien que estoy, eso me ayuda a entender estos estados de ánimo y entender esos pasados.

domingo, 7 de enero de 2007

... el problema de la identidad ...


Ayer pude tener un pequeño debate sobre el tema de los nacionalismos, pero desde el punto de vista de su conocimiento. La idea básica era el promulgar la idea de nacionalismo bajo el punto de vista de "soy nacionalista ateo o practicante".

Bueno, ese debate llegó a tornarse intenso por momentos, pero quizás lo que yo particularmente extraje del mismo, fue la dificultad que la sociedad tiene en la actualidad para centrar sus ideas en un fondo político común. De hecho, yo creo que el trabajo de los políticos no debería ser el de convencer, sino el de enseñar, demostrar sus ideas y por supuesto que estas son las mejores respecto a la de sus rivales.

Porque simplemente, el problema que los ideales genera, es un problema de fe, de dogma, algo parecido a lo que la religión genera con sus feligreses. Claro, desde el punto de vista del señor que está en la calle y es atiborrado de noticias, que en algunos casos son manipuladas por la concepción política de los medios, no puede mas que generar incertidumbres que a la postre, desencadenan elegir un tipo de política solo y simplemente por una idea y no por un contenido.

Todos los partidos políticos son culpables en este aspecto, sus políticas son de duda y no de contenido, representan una búsqueda al voto y no una lucha por fundamentos que consideren ideales para un correcto gobierno de la sociedad, que es la base de la moderna democracia.

Es por todo esto, que en el debate en el que estuve presente, mi idea era la de mostrar los valores positivos y negativos, blancos y negros de una idea que si bien, es propia de cada uno y por tanto podemos elegir como pensar y hacia quien encaminarnos, hemos de tener cuidado en esas elecciones, ya que por pequeñas ideas, otras mas escondidas pueden aflorar y eso, eso amigos es realmente peligroso (y que se lo digan al pueblo alemán ante un nuevo presidente con micro-bigote que proclamaba un bien sustancial para su pueblo, cuando la realidad de su política abarcaba más oscuros y tenebrosos propósitos).

Por favor, tengamos todos cuidado y seamos razonables con nuestras ideas...


martes, 2 de enero de 2007

... Propósitos para el 2.007 ...


La naturaleza del hombre hace preguntarse por su futuro, que aunque sea incierto, tiende a revestirse de una "ojalá" deseado.


En estas fechas tan señaladas (inicio de año), es momento para proponerse cositas, que bueno, nadie garantiza que vayan a cumplirse en el plazo establecido, pero bueno... Esto me hace recordar que lo mismo me pasa en el trabajo. Las grandes mentes pensantes del lugar donde yo trabajo, han ideado un método para determinar objetivos y competencias relacionadas con mi puesto de trabajo. Vamos, se trata que yo les diga cuáles son mis puntos flacos y que durante el año realice tareas para mejorarlos. Naturalmente, ¿quién soy yo para determinarlo? Debe de ser mi jefe quien lo determine, ¿o estoy yo equivocado? De cualquier manera, hablando esto con mis superiores, ellos entran en la lucidez de que quién mejor que yo sabe sobre mi mismo... y eso amiguitos, en parte me gusta.


Volviendo al tema, no voy a proponerme cosas relacionadas con mi trabajo (sería muy aburrido para los lectores y de poca gracia), voy a proponerme aspectos de mi vida personal. Ahí van unos cuantos:


- Rebajar en un % adecuado el engorde navideño producido: si porque estas fechas han sido horrendas en mis hábitos alimenticios, así que no queda más remedio que hacer usofructo de la matrícula del gimnasio como medio para tal rebaja.


- Terminar los flecos de decoración en mi piso: faltan cositas y bueno, a ver si acabamos...


- Inducir subconscientemente para que Caponata apruebe sus asignaturas: no se si será consciente o subconscientemente pero la meta es esa.


- Terminar mi PFC: porque seamos sinceros, siempre me pasa lo mismo, terminas la carrera y hala, a arrastrar el p... PFC toda la vida. Esta vez no...


- Planificarme nuevas perspectivas de estudio: culo inquieto como yo, debe de nutrirse de más información, así que me buscaré la vida en toda esa amplia gama de enseñanza existente.


- Y en general: mejorar mi perspectiva cartesiana-emocional-psicópata una mezcla entre Dr. House, Affledou y Caponata, de esta manera creo que las cosas me iran mejor, aunque de momento no me van del todo mal...


Feliz 2007 a todos, pau y bon rotllo!!!