A quien le interese que contemple brevemente este video extraido del youtube:
Se trata de un video de uno de los mejores cosmo-físicos que ha dado este planeta: Carl Sagan.
En él, Carl Sagan abre una puerta a un debate sobre la existencia de lo que los humanos llamamos Dios, y de su naturaleza dentro de la ordenación de las ideas y preceptos de la naturaleza humana. Es corto, pero creo que suficientemente conciso como para abrir una puerta, muy propia en estas fechas, a la pregunta de qué hacemos aquí.
Bueno, no quiero cargar tintas sobre la religión ni sobre la moral de cada uno. Yo diría que de lo que quiero hablar es de la necesidad de atribuir una naturaleza extraña a las cosas que realmente suceden y que son necesarias explicarlas con conceptos intangibles.
He oido hablar en la condición humana del destino, de la mala suerte, de la buena suerte e incluso de la búsqueda de ella. Yo me pregunto: Como dice Carl Sagan: ¿no será quizás que todo ello ya existe aquí? ¿No será quizás que la mente humana es el mejor de los dioses que existen o existiran?
Pecando un poco de hereje, contestaré yo: considero que nuestros cuerpos-máquina arrastran el producto de una evolución tan brutal, que puede establecer esquemas de su existencia, hasta el plano de confeccionar un mapa de lo que ocurre en su interior, según su conveniencia. Algunos físicos dicen que el % de lo que existe a nuestro alrededor, a escala molecular, se encuentra en un 98% de posibilidades, esto es que nuestra realidad puede ser, puede tocarse, olerse o saborearse en un 98% de sensibilidad, pero existe un 2% que no se puede medir, es decir, un 2% de posibilidades de que nuestro entorno no sea como nuestros sentidos indican y por tanto, que no vivamos la realidad que nosotros creemos.
Y es más, ¿cómo es posible que nuestro cerebro hacierte siempre con la realidad del entorno? Amiguitos, simplemente porque esa pedazo de máquina de calcular que tenemos en la cabeza, desea un entorno como el que le es más útil, aquel con el que se siente más a gusto.
Por tanto, todo es aparente, por tanto, el plano que vivimos es el plano que deseamos, por tanto, nuestro Dios se deposita entre capas y capas de celulas consumidoras de O2 y nutrientes, es por ello que somos tan diferentes, somos nuestros propios dioses enbutidos en carne y descargas eléctricas, somos nuestras guerras y nuestras victorias, somos, lo que pensamos y vivimos una vida que el señor de la cabeza nos pide.
Somos enfermedad si nos la atribuímos, somos amor si lo deseamos, somos dolor si lo sentimos, somos superheroes si lo queremos, somos, somos lo que la realidad nerviosa nos dicte y nos marque.
Qué duro verdad? Pensadlo, tubaros en la cama y concentraros en vuestra realidad, poco a poco os daréis cuenta de que esa es la que marca alguien muy próximo a vosotros.
La continuidad de todo navega en creer que existe tal continuidad.
miércoles, 27 de diciembre de 2006
lunes, 25 de diciembre de 2006
... Navidades de polvorón y panderetas ...

Bueno... Ya se sabe que las fiestas son eso, polvorones y panderetas. Eso es lo que se intenta, pero también es cierto que para mucha gente, las navidades no tienen música o gusto, son fechas donde no ubicarse muy bien.
Para la Gallina Caponata, la navidad es una extensión de lo clásico, un poco la extensión de su niñez. Y un poco esa extensión te recuerda que en lo más profundo de todo, existimos bajo ilusiones, esperando el regalo de algo más, algo diferente, algo que quizás, durante todo el año, nos es negado porque no viene a cuento.
Para mi, las navidades, conforme voy visionando mis años luz de chinorri, son fechas atípicas. Hace poco recibí la noticia de que parte de mi familia no iba a celebrar las navidades con nosotros, el porqué no viene al caso. Quizás en la aproximación a mi niñez, eso hubiese resultado un barapalo, cierto, todo ha de estar bien preparado, todo calculado, los regalos, la familia, las comidas, pero en mi caso, los años me han ido demostrando que las relaciones familiares o no, en épocas navideñas, no son más que una mentira socialmente aceptada.
Caponata a veces se extraña de esa circunstancia, yo le digo, bueno, es así, no tiene más que pura anécdota. Pero también es cierto que en el fondo de mi ser, donde permanece el ímpetu de niño arañando, me hace daño.
Quizás no es culpa mía, ni de la familia, es culpa de la naturaleza de todo. Una vez oí a un miembro de mi familia decir: "no esperes que siempre todo sea así, que las cosas cambian", si, es cierto y tampoco es reprochable, pero claro está, a todos nos gustaría que las cosas salieran como uno tiene en mente.
Así que bueno, mis navidades son eso, navidades a mi manera, como creo que son a la manera de todos. Por lo que no creo que sea justo deprimirme, ni decir "vaya mierda de navidades", no, porque entre otras cosas, y aunque no me guste esa sensación, no estoy sólo en esto, y por otra parte, las personas te enseñan otros matices de estas fechas, que a la postre te sirven para reinterpretar todo de nuevo.
Hay que buscar lo bueno y malo de todo, lo rico y lo pobre de las cosas, los matices y sus descripciones, pero sobretodo entender que siempre hay cosas que aprender de los demás y que la interpretación de la realidad de cada uno, puede estar sujeta a las realidades de todos aquellos que conoces y que te aportan cosas en esta vida.
De cualquier manera espero que todos paséis unas buenas fiestas o al menos lo intentéis.
Para la Gallina Caponata, la navidad es una extensión de lo clásico, un poco la extensión de su niñez. Y un poco esa extensión te recuerda que en lo más profundo de todo, existimos bajo ilusiones, esperando el regalo de algo más, algo diferente, algo que quizás, durante todo el año, nos es negado porque no viene a cuento.
Para mi, las navidades, conforme voy visionando mis años luz de chinorri, son fechas atípicas. Hace poco recibí la noticia de que parte de mi familia no iba a celebrar las navidades con nosotros, el porqué no viene al caso. Quizás en la aproximación a mi niñez, eso hubiese resultado un barapalo, cierto, todo ha de estar bien preparado, todo calculado, los regalos, la familia, las comidas, pero en mi caso, los años me han ido demostrando que las relaciones familiares o no, en épocas navideñas, no son más que una mentira socialmente aceptada.
Caponata a veces se extraña de esa circunstancia, yo le digo, bueno, es así, no tiene más que pura anécdota. Pero también es cierto que en el fondo de mi ser, donde permanece el ímpetu de niño arañando, me hace daño.
Quizás no es culpa mía, ni de la familia, es culpa de la naturaleza de todo. Una vez oí a un miembro de mi familia decir: "no esperes que siempre todo sea así, que las cosas cambian", si, es cierto y tampoco es reprochable, pero claro está, a todos nos gustaría que las cosas salieran como uno tiene en mente.
Así que bueno, mis navidades son eso, navidades a mi manera, como creo que son a la manera de todos. Por lo que no creo que sea justo deprimirme, ni decir "vaya mierda de navidades", no, porque entre otras cosas, y aunque no me guste esa sensación, no estoy sólo en esto, y por otra parte, las personas te enseñan otros matices de estas fechas, que a la postre te sirven para reinterpretar todo de nuevo.
Hay que buscar lo bueno y malo de todo, lo rico y lo pobre de las cosas, los matices y sus descripciones, pero sobretodo entender que siempre hay cosas que aprender de los demás y que la interpretación de la realidad de cada uno, puede estar sujeta a las realidades de todos aquellos que conoces y que te aportan cosas en esta vida.
De cualquier manera espero que todos paséis unas buenas fiestas o al menos lo intentéis.
viernes, 22 de diciembre de 2006
... Venganza, espera o desespero ...

Hoy he podido reflexionar sobre un tema que realmente es puramente humano, si bien a veces más que humano se podría decir que es propiamente de los animales.
Escuchando una conversación en un café, he comenzado a remover determinados pensamientos al respecto del tema de la venganza. Bueno, no es que sea un tipo altamente vengativo, pero lo que si es cierto es que hay momentos para todo y un poco guiados por nuestro córtex cerebral primario (ese que pertenece a los reptiles entre otros animalicos de Dios), ante nosotros aparece el "ojo por ojo, diente por diente".
Lo cierto es que momentos para vengarse hay como granos de arena en un desierto. Podemos recoger con un puño la arena y esperar, pero a la larga, irán desapareciendo de la mano, hasta que sólo nos quede un grano, que ciertamente poco provechoso puede resultar.
La venganza es quizás una ofensa a la realidad de lo que nos pasa. Vengarse es un acto que realmente ofrece un placebo instantáneo, pero eso es todo, porque a la larga se pierde entre haberla realizado y esperar sus efectos.
Yo soy partidario de esperar, sí, esperar, porque seamos sinceros amiguitos, si esperamos observaremos que no estamos desencaminados a percibir como poco a poco esa venganza se va materializando por si sola. Cuantas personas que se creen con derecho a jugar con los demás, a la postre son jugados por si mismos. Muchos, incluso personajes famosos, con dinero, con poder, han sucumbido por su propio destino.
Y cuántos hombres han esperado a verlo, muchos, muchísimos. Por ello, el vengarse es un autoengaño inmediato, una serotonina para un desenlace fugaz.
Os invito a pacer, a contemplar, a ser vosotros mismos a la espera de que todo confluya a la realidad que ya sospecháis, que ya sabéis y que no tiene más continuidad que la de terminar como esperáis.
¡Cuántas veces vais a acertar! Muchas seguro. La Gallina Caponata es partícipe de vengarse, lo se, espera que haciendo eso se sentirá mejor. Yo creo que no es así, yo creo que los acontecimientos sin su intervención juzgarán a la o las personas que han hecho daño, sin duda, simplemente porque quién hace daño, se automutilará, y no por ningún decreto divino, ni ningún destino plausible, sino porque estas personas son simplemente pobres infelices que no ven más allá de si mismo, y eso les hará errar en su vida.
Así que cuando sintamos esa necesidad inquietante, sólo hemos de contar:
Escuchando una conversación en un café, he comenzado a remover determinados pensamientos al respecto del tema de la venganza. Bueno, no es que sea un tipo altamente vengativo, pero lo que si es cierto es que hay momentos para todo y un poco guiados por nuestro córtex cerebral primario (ese que pertenece a los reptiles entre otros animalicos de Dios), ante nosotros aparece el "ojo por ojo, diente por diente".
Lo cierto es que momentos para vengarse hay como granos de arena en un desierto. Podemos recoger con un puño la arena y esperar, pero a la larga, irán desapareciendo de la mano, hasta que sólo nos quede un grano, que ciertamente poco provechoso puede resultar.
La venganza es quizás una ofensa a la realidad de lo que nos pasa. Vengarse es un acto que realmente ofrece un placebo instantáneo, pero eso es todo, porque a la larga se pierde entre haberla realizado y esperar sus efectos.
Yo soy partidario de esperar, sí, esperar, porque seamos sinceros amiguitos, si esperamos observaremos que no estamos desencaminados a percibir como poco a poco esa venganza se va materializando por si sola. Cuantas personas que se creen con derecho a jugar con los demás, a la postre son jugados por si mismos. Muchos, incluso personajes famosos, con dinero, con poder, han sucumbido por su propio destino.
Y cuántos hombres han esperado a verlo, muchos, muchísimos. Por ello, el vengarse es un autoengaño inmediato, una serotonina para un desenlace fugaz.
Os invito a pacer, a contemplar, a ser vosotros mismos a la espera de que todo confluya a la realidad que ya sospecháis, que ya sabéis y que no tiene más continuidad que la de terminar como esperáis.
¡Cuántas veces vais a acertar! Muchas seguro. La Gallina Caponata es partícipe de vengarse, lo se, espera que haciendo eso se sentirá mejor. Yo creo que no es así, yo creo que los acontecimientos sin su intervención juzgarán a la o las personas que han hecho daño, sin duda, simplemente porque quién hace daño, se automutilará, y no por ningún decreto divino, ni ningún destino plausible, sino porque estas personas son simplemente pobres infelices que no ven más allá de si mismo, y eso les hará errar en su vida.
Así que cuando sintamos esa necesidad inquietante, sólo hemos de contar:
"... uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, yo me calmaré, todos lo veréis..."
No nos rebajemos a ver la caída sino a esperarla, porque así disfrutaremos más, seguro.
jueves, 21 de diciembre de 2006
... Hoy empiezo mis vacaciones ...

Por fin empiezan mis vacaciones. Parecía que no iban a llegar nunca, pero lo han hecho. De hecho este inicio de blog representa un espacio de tiempo, no despreciable, que entre otras cosas me ha servido para darme de alta.
Bueno, espero ser asiduo de esto, ya veremos...
Pero no quisiera aprovechar la ocasión para hacer una pequeña reflexión sobre el tiempo. No me pondré a filosofar sobre su utilidad o consistencia, pero si como influye su característica en nuestro comportamiento.
De pequeñitos, parece que el tiempo es eterno, que vamos a ser inmortales y clavados en los 7 años. Pero luego aparece una barrera espacio-temporal a los 15 y de ahí surje la idea de que el tiempo nos consume. He hablado con gente y especialmente el género femenino, siente miedo y horror a como se precipita el tiempo. Yo creo que esa idea de chinorris de pensar que somos inmortales al paso del tiempo, debería ser más fuerte en la madurez. Si, eso nos evitaría fragilidades internas y ausencia de riesgos a correr.
Bueno, todos estamos expuestos al tiempo, quizás algunos lo acusan más por su psicología, pero, ¿no es para todos igual?
Bueno, espero ser asiduo de esto, ya veremos...
Pero no quisiera aprovechar la ocasión para hacer una pequeña reflexión sobre el tiempo. No me pondré a filosofar sobre su utilidad o consistencia, pero si como influye su característica en nuestro comportamiento.
De pequeñitos, parece que el tiempo es eterno, que vamos a ser inmortales y clavados en los 7 años. Pero luego aparece una barrera espacio-temporal a los 15 y de ahí surje la idea de que el tiempo nos consume. He hablado con gente y especialmente el género femenino, siente miedo y horror a como se precipita el tiempo. Yo creo que esa idea de chinorris de pensar que somos inmortales al paso del tiempo, debería ser más fuerte en la madurez. Si, eso nos evitaría fragilidades internas y ausencia de riesgos a correr.
Bueno, todos estamos expuestos al tiempo, quizás algunos lo acusan más por su psicología, pero, ¿no es para todos igual?
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