
Yo siempre he sido un abusador en el intento de entender las cosas, creo que en algunas ocasiones me ha reportado más mal que bien el plantear el por qué de todo y de cómo es justificable ante mis ojos.
Pero lo cierto es que el ejercicio de entender que es lo que pasa, es una especie de coraza hacia la realidad que nos envuelve, que en ocasiones por lo desmesurado de su crueldad, se clava más en el corazón que en la razón, jugando con los sentimientos y en consecuencia con la proyección de una realidad vaga.
Soy consciente de que entender a los demás, permite alojar una riqueza interesante, por más que visionar los aspectos y formas de ver las cosas de cada uno, ayudan a entender las de uno mismo, pero, ¿hasta cuanto debemos ser tolerantes a entender visiones ajenas a la nuestra?
Dado que la vida son opiniones y estados de ánimo, no queda la menor duda que si somos intolerantes nunca lograremos conectar nuestra realidad con la del vecino, nos centraremos en reconocer nuestra verdad como propia, nuestra capacidad como exquisita y nuestro talento como el ideal para afrontar la vida que nos ocupa. Y esto aparece la necesidad que determinados individuos sostienen de hacernos creer su voluntad, no cómo la mejor, sino como una razonable circunstancia frente a nuestra propia opinión que se puede colar dando origen a polémicas.
Tratar de convencer no es el camino, como tampoco lo es el tratar de persuadir o el tratar de involucrar a los demás en situaciones que uno mismo se ha generado. En este aspecto, la vida pone a cada uno en su lugar, si aquel que intenta proclamar su realidad como la más feliz, interfiere en la realidad de los otros, escanciando sus realidades, introduciendo una nueva cadena de valores que quizás, sólo hacen que crear ruido interno y poco más.
Yo soy partícipe de entender siempre a los demás, pero siempre y cuando los demás entiendan que es lo que yo entiendo de ellos y así, generar los dos un VERDADERO juicio de valor sobre la realidad de lo que se está planteando.
Ahogar las penas en descubrir que tu verdad no es del todo cierta no es suficiente si no procedemos a generar el momento de crisis que desencadenará en una nueva percepción de esa verdad.
Volvamos a la frase que más me gusta y de la que están hechas mis camisetas:
"...seamos consecuentes con lo que tenemos y con lo que queremos tener..."
2 comentarios:
Siempre debemos respetar la opinión de los demás, igual que nos agrada que nos respeten la nuestra. Pero, antetodo esto debemos ser lógicos con nuestros propios pensamientos y opiniones y no creer que nuestra verdad es absoluta.
Cada persona es un mundo y debido a sus intereses obra de una manera u otra.El hecho es que a veces uno se precipita, toma una decisión y luego con el tiempo se arrepiente.
Esto nos ha pasado a todos, pero con el tiempo, a la vez que maduramos, hay que ir moldeando ese aspecto, ser más pausados con las cosas y pensar que es lo que más nos conviene.
El tiempo pasa, y la vida sigue....Así que señores intentemos escoger el camino que más nos convenga sin necesidad de que en un futuro queramos volver al camino que una vez dejemos de lado.
Intentar entender a todo el mundo es como lo de llevarse bien con todos, imposible. Muchas veces, y en esto se que soy culpable, experimentamos con dar mas de lo que muchos se merecen, solo por averiguar de que están echaos determinados individuos, y tratar de aprender mas sobre el comportamiento del ser humano, sobre todo con gente nueva, y casi siempre en el trabajo.
La verdad es que me esfuerzo mucho en entender las pautas de comportamiento de los demás, tratando siempre de analizar sus propuestas y comentarios, con el único fin de entender un poco más. Los que me conocen, saben que yo no discuto, solo comento mi punto de vista y trato de ser lo mas objetivo que puedo con toda clase cuestiones, pues siempre he pensado que intentar cambiar la forma de pensar de alguien es imposible, a no ser que la propia persona se de cuenta de su posible equivocación y modifique la actitud por ella misma.
Una de las cosas que mas valoro en esta vida, es el dialogo, y que alguien sea capaz de hacer ver los errores que comete uno es algo loable, y hay que saber apreciarlo. Muchas veces nos enfadamos con alguien por que ve actitudes recriminables en uno, que nosotros mismos no somos capaces de admitir.
Un saludin
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