lunes, 14 de mayo de 2007

... el poder ...

El otro día mantuve una interesante y cortita conversación en torno a uno de los temas que más agudiza el sentido del ser humano, la posición, el dinero, lo material, llamémosle el poder respecto a los demás.

Cierto es que si analizamos como afecta el poder sobre las personas, llegaremos a la conclusión ciertamente determinista, de que el poder es el ansia de algunos, el yugo de otros y el disfrute de muy pocos y que bajo este concepto, se esconden maniobras más o menos oscuras, en búsqueda de tan deseado trofeo.

En conjunto, dinero y poder no tienen porque ir unidos, pero uno puede representar la consecuencia de otro. Yo particularmente, siempre he sido alma capitalista por naturaleza, pero he mirado al poder como algo lejano, algo que navega en manos de "ves a saber quien" y que realmente, mientras no me afecte de manera singular, dejo en tales manos su uso y disfrute. Lo que si que es cierto, es que ese dinero, ese aumento de capital en las cuentas, sencillamente, cambia la estructura planteada por cada uno en esta vida.

Imaginemos que somos seres de lo más mundano, inmersos en una vida plácida, sencilla sin mayores o menores avatares, imaginemos por un lado, que de repente aparece ante nosotros una notable cantidad de dinero para nuestro disfrute, para nuestra diversión. Claro está, que lo primero será conocer qué es eso del dinero, que nuevas sensaciones nos puede aportar y como vamos a vivirlas. Pero involuntariamente, nuestro poder adquisitivo implica una nueva manera de pensar, de estructurar nuestra vida, de conocer nueva gente, de adquirir nuevos hábitos y al final, de detectar, inevitablemente, ese cambio en nuestras vidas.

Así que cierto es que el poder, cambia la voluntad de las personas, su visión, su naturaleza, a veces hasta su virtud y posiblemente su ética y moral.

Lo bueno y malo de todo, se difumina en la necesidad de cada uno de afrontar ese poder de una manera adecuada a su presente, a su pasado y a su futuro, y todo ello enmarcado en algo que cuesta entender, pero que se fragua en la vida de cada uno: pase lo que pase, somos todos iguales, nacidos de lo mismo, viviendo en el mismo entorno, para morir de la misma manera, SOLOS...

2 comentarios:

DAY-D dijo...

Supongo que aparte de todo esto tendríamos que tener en cuenta la necesidad de aceptación, o dicho de otro modo… El ansia del ser humano por destacar en los diferentes niveles de la sociedad. Yo se lo resumiría en una palabra: EGOISMO.
Como usted y yo sabemos y en eso coincidimos, el ser humano es egoísta por naturaleza, casi podría decirse que lo define. Nos movemos por necesidad, por afán de, y por muchas otras causas “nobles”. No tenemos remedio, cuanto mas tenemos mas queremos.

Un saludin.

Niña dijo...

Hay muchísima gente que no puede sobrellevar el poder, en el sentido que cuando tiene "poder" se alza y deja en un segundo o tercer plano todo aquello que antes le rodeaba. Te miran por encima del hombro e incluso pierden los buenos modales (solo saludan a gente de su misma altura).

Lo malo de todo esto es que a la mayoría de la gente el poder no le dura toda la vida. De repente lo pierden, sus nuves de deshinchan y tienen que volver a pisar el suelo. Es entonces cuando buscan que los "de antes" le arropen.....

Aixx !!.