... Los años pasan y los recuerdos embutidos en su caja de Pandora, dejan la mente a la expectativa de comparar, siempre comparar, lo nuevo con lo antiguo. Toda su razón juega con sus sentidos, como si buscara una razón de entender lo que le está pasando, siempre con dudas, siempre aletargado en una tristeza implacable, recogida en si mismo, encerrada y sola.
Las dudas le asaltaban cada vez que esos recuerdos efímeros le atormentaban. "¿Juegas conmigo, triste alma?", siempre la misma respuesta, "Juego mientras me dejes jugar". Claro está, quién no deja que jueguen con él si las cartas ya no tienen figura. Quién no desespera en cerrar la partida si la baraja nunca termina. Cada vez más monótono, cada vez más intenso y desesperante, ese aire azulado que niebla la razón de su mente y se apodera de sus ojos en un mar de terrible soledad.
Quizás si hubiera cedido a decidir sobre si mismo, quizás si todo ese ímpetu de satisfacer no siendo satisfecho, quizás si su NO se hubiese oído, más allá del espacio entre sus labios y sus oídos, quizás en ese momento, su verdad hubiera aparecido... Pero todo ello, ¿para qué?, dado que su destino es ser así, esquivo a no dar motivos para cambiar, a deshacer su vida con cualquier pretexto que dañe su alma, su corazón y a ser posible, mantener la dieta de su tristeza para que esta no desfallezca en ese dolor eterno.
El viaje en el tiempo no cesa, navega y navega entre los límites de sus recuerdos, surca el camino de su idealidad, para extraer, todo lo bueno que nunca fui. Ese poquito ego que le queda y que le permite continuar golpeando su límite de credulidad, no se, todo ello es simplemente una espera a una eterna puerta de cerrojo roto.
No busques más, por favor, no eternices la realidad de lo que pasa en bocados de esperanza, si esta, no se vuelca hacia el lado de la mantequilla. No añadas más muescas a la pared de tu vida, si realmente no sabes cuando vas a salir de tu propia cárcel. Déjalo ya, busca en ti, qué es lo que realmente deseas. Ayúdate, no te mientas ...
Las dudas le asaltaban cada vez que esos recuerdos efímeros le atormentaban. "¿Juegas conmigo, triste alma?", siempre la misma respuesta, "Juego mientras me dejes jugar". Claro está, quién no deja que jueguen con él si las cartas ya no tienen figura. Quién no desespera en cerrar la partida si la baraja nunca termina. Cada vez más monótono, cada vez más intenso y desesperante, ese aire azulado que niebla la razón de su mente y se apodera de sus ojos en un mar de terrible soledad.
Quizás si hubiera cedido a decidir sobre si mismo, quizás si todo ese ímpetu de satisfacer no siendo satisfecho, quizás si su NO se hubiese oído, más allá del espacio entre sus labios y sus oídos, quizás en ese momento, su verdad hubiera aparecido... Pero todo ello, ¿para qué?, dado que su destino es ser así, esquivo a no dar motivos para cambiar, a deshacer su vida con cualquier pretexto que dañe su alma, su corazón y a ser posible, mantener la dieta de su tristeza para que esta no desfallezca en ese dolor eterno.
El viaje en el tiempo no cesa, navega y navega entre los límites de sus recuerdos, surca el camino de su idealidad, para extraer, todo lo bueno que nunca fui. Ese poquito ego que le queda y que le permite continuar golpeando su límite de credulidad, no se, todo ello es simplemente una espera a una eterna puerta de cerrojo roto.
No busques más, por favor, no eternices la realidad de lo que pasa en bocados de esperanza, si esta, no se vuelca hacia el lado de la mantequilla. No añadas más muescas a la pared de tu vida, si realmente no sabes cuando vas a salir de tu propia cárcel. Déjalo ya, busca en ti, qué es lo que realmente deseas. Ayúdate, no te mientas ...
