
Dentro de esas reflexiones sobre lo humano y lo divino, se me antojó ayer de reflexionar sobre cómo nos tomamos la vida. Sí, parece ya un tema más que digerido en todos sus ámbitos, pero siempre posee matices particulares, que hacen fijarse en cómo nos gusta complicarnos la existencia y en que grado nos arrastramos en busca de una “hipotética” felicidad.
Claro, es muy injusto hablar de las vidas de los otros sin sentenciar la propia, bueno, no dudéis que también una de las futuras entradas irá dedicada a mi patetismo. Pero para empezar, me gustaría hablar de la facilidad que tiene el ser humano para engañarse. Yo soy un gran forofo de aquello que algunos pensadores del bienestar humano llaman “autoengaño”. Cierto, lo soy sólo por lo que el término comprime al máximo una idea genial y es la de vivir en algo o por algo que sólo es cierto a los ojos de uno mismo y no bajo los de los demás y por continuidad los propios de la sociedad.
Todos conocemos vidas donde el autoengaño es el velo que las envuelve, todos hemos incluso sufrido en nuestras propias carnes, el efecto de este autoengaño, y lo peor de todo, no hemos podido hacer absolutamente nada.
Y es que el autoengaño nace de la propia razón como dogma tan profundo, que ni corazón, como decapante racional, puede ejercer efecto sobre él. Eso me preocupa, porque claro, tu posees tu autoengaño, vas haciendo tu vida, vas consiguiendo tus objetivos en base a ese autoengaño (ni que decir tiene que todo lo que existe a tu alrededor no tiene sentido alguno) y bueno, vas haciendo hasta el momento en el que miras y dices: “…madre de Dios, ciertamente he estado engañad@ durante todo este tiempo,…, he perdido el tiempo…”. Bueno, esta es una frase entre muchas tantas del perdedor del autoengaño.
Lo malo del autoengaño es que tiene cierto componente de autodestrucción, es como si “un infierno apareciera a nuestros pies”, sólo por el hecho de que estamos tan concentrados en efectuar nuestros objetivos, que cuando no se consiguen o no de la manera que deseamos, el dolor se hace evidente, porque esa lucha no ha servido de nada.
Por otra parte, aunque los resultados del autoengaño son desastrosos, yo soy partícipe de que en ciertas ocasiones, son efectivos. Uno de estos casos son las CURAS DE HUMILDAD, cierto, es algo que no logro entender: ¿cómo puede alguien llegar a constituirse en su vida en alguien que no es o que no puede ser? Porque seamos sinceros, quien es válido lo es, pero quien no puede serlo, bajo ningún medio o circunstancia, ¿por qué maniáticamente insiste en querer serlo?
Señores: que la humildad, es otro camino para conseguir cosas. Señores: que vivimos en un mundo donde a la gente se la cataloga, donde al menos, hay que esconder esa faceta ególatra y demostrarla en casa y nunca en trabajos, sociedades y/o amigos. Señores: que quien se comporta de esa manera, es un auténtico cutre de la vida.
Por favor, háganlo por mí, miéntanme, sean falsos conmigo pero humildes. Ya su familias cargaran con sus falsos egos ingleses (que aunque por relación genética deben de ser los que les aguanten) y no den esas patéticas imágenes, las cuales, en muchos casos, son reídas a sus espaldas. Entiendan que lo que ustedes hacen no es lo mejor, ya que muchas personas ya lo hacen y posiblemente de una manera mucho más eficiente. Busquen en sus bolsillos y sepan que el poseer más o menos no representa ser mejor o peor persona, sólo una pequeña anotación en su éxito profesional. Añadan al cóctel de la vida, un gusto más, el ser personas, porque ser persona es entenderse a uno mismo, de la misma manera que entendemos a los demás. Y por supuesto, nunca supongan que sus vidas son tan interesantes que su deber es vomitarlas hacia su entorno, no, porque pueden llevarse la sorpresa de que hayan mucho más excitantes y divertidas.
Háganme feliz.
Gracias.
Claro, es muy injusto hablar de las vidas de los otros sin sentenciar la propia, bueno, no dudéis que también una de las futuras entradas irá dedicada a mi patetismo. Pero para empezar, me gustaría hablar de la facilidad que tiene el ser humano para engañarse. Yo soy un gran forofo de aquello que algunos pensadores del bienestar humano llaman “autoengaño”. Cierto, lo soy sólo por lo que el término comprime al máximo una idea genial y es la de vivir en algo o por algo que sólo es cierto a los ojos de uno mismo y no bajo los de los demás y por continuidad los propios de la sociedad.
Todos conocemos vidas donde el autoengaño es el velo que las envuelve, todos hemos incluso sufrido en nuestras propias carnes, el efecto de este autoengaño, y lo peor de todo, no hemos podido hacer absolutamente nada.
Y es que el autoengaño nace de la propia razón como dogma tan profundo, que ni corazón, como decapante racional, puede ejercer efecto sobre él. Eso me preocupa, porque claro, tu posees tu autoengaño, vas haciendo tu vida, vas consiguiendo tus objetivos en base a ese autoengaño (ni que decir tiene que todo lo que existe a tu alrededor no tiene sentido alguno) y bueno, vas haciendo hasta el momento en el que miras y dices: “…madre de Dios, ciertamente he estado engañad@ durante todo este tiempo,…, he perdido el tiempo…”. Bueno, esta es una frase entre muchas tantas del perdedor del autoengaño.
Lo malo del autoengaño es que tiene cierto componente de autodestrucción, es como si “un infierno apareciera a nuestros pies”, sólo por el hecho de que estamos tan concentrados en efectuar nuestros objetivos, que cuando no se consiguen o no de la manera que deseamos, el dolor se hace evidente, porque esa lucha no ha servido de nada.
Por otra parte, aunque los resultados del autoengaño son desastrosos, yo soy partícipe de que en ciertas ocasiones, son efectivos. Uno de estos casos son las CURAS DE HUMILDAD, cierto, es algo que no logro entender: ¿cómo puede alguien llegar a constituirse en su vida en alguien que no es o que no puede ser? Porque seamos sinceros, quien es válido lo es, pero quien no puede serlo, bajo ningún medio o circunstancia, ¿por qué maniáticamente insiste en querer serlo?
Señores: que la humildad, es otro camino para conseguir cosas. Señores: que vivimos en un mundo donde a la gente se la cataloga, donde al menos, hay que esconder esa faceta ególatra y demostrarla en casa y nunca en trabajos, sociedades y/o amigos. Señores: que quien se comporta de esa manera, es un auténtico cutre de la vida.
Por favor, háganlo por mí, miéntanme, sean falsos conmigo pero humildes. Ya su familias cargaran con sus falsos egos ingleses (que aunque por relación genética deben de ser los que les aguanten) y no den esas patéticas imágenes, las cuales, en muchos casos, son reídas a sus espaldas. Entiendan que lo que ustedes hacen no es lo mejor, ya que muchas personas ya lo hacen y posiblemente de una manera mucho más eficiente. Busquen en sus bolsillos y sepan que el poseer más o menos no representa ser mejor o peor persona, sólo una pequeña anotación en su éxito profesional. Añadan al cóctel de la vida, un gusto más, el ser personas, porque ser persona es entenderse a uno mismo, de la misma manera que entendemos a los demás. Y por supuesto, nunca supongan que sus vidas son tan interesantes que su deber es vomitarlas hacia su entorno, no, porque pueden llevarse la sorpresa de que hayan mucho más excitantes y divertidas.
Háganme feliz.
Gracias.
3 comentarios:
Sr. Draco, Sra.alias "niña", Cuantas conversaciones hemos mantenido a cerca de este tema? Unas varias verdad? Pk supongo que al leer dicho post, os ha recordado a algo,no? o mejor dicho a alguien? Buf, este tema podría dar mucho de si, pero como siempre pienso yo, causa mucho mejor efecto que los demás descubran tus cualidades sin tu ayuda.
No lo creen ustedes???
Es muy cierto, que en periodos de nuestra existencia, todos nos nublemos en algún momento, y caigamos en las redes del autoengaño. El razonamiento personal, combinado con la experiencia y un poquito de lo que denominare reflexiones externas, nos ayudan en mayor o menor modo a paliar los daños, e incluso a no tener dichas tendencias. Claro esta, que siempre podemos encontrar personas que como no existiera otro ser y/o sintiéndose centro existencial de la vida, que cual astro rey, creen que todo gira a su alrededor, triste pero cierto.
Lo realmente penoso del asunto, no es que su forma de vida, sea una utopía y se aleje tanto de la cruda realidad, sino que se lo crean y pretendan hacérselo creer a los demás, pues como usted dice, la sociedad se ríe a sus espaldas.
Curas de humildad o razonamientos personales, llámelo como quiera, siempre será el mismo punto de vista, el de uno mismo, el propio, como no lo combine con algo, el resultado siempre será el mismo.
Por lo demás, y sintiéndome cómplice en mas de un aspecto, pues me he encontrado con algún personaje al que veo reflejado en sus líneas, decirle que no pida favores que no es bueno, que por mas que clame al cielo, no conseguira modificar las pautas de conducta o formas de dichos especimenes, y lo unico que lograra es desesperación.
Piense en si mismo y goce ayudando a los que realmente le importen, y por supuesto no intente convencer de realidades a los que en su burbuja trazan su vida vasandose en un mundo que aunque irreal, es para ellos perfecto.
Un saludin
Uff eso es cierto, la gente se empeña en guardar las apariencias... aunque hay que reconocer que a veces es mejor... No lo digo por mi, pero hay gente estupida que fuera de sus casa cambia... Bueno yo también, dentro de mi casa soy mas borde e intolerante, fuera, de cara a los demas soy mas tolerante, no se porque pero es como un chip^^
Espero que no te moleste mi intromision, he ido saltando de blog en blog hasta parar aqui jajja
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